sábado, 3 de octubre de 2020

Dos Pesos de Agua.

 Juan Bosch Tomado de: 

Obras Completas Tomo I, Narrativa, Santo Domingo, Rep. Dom. 1989

 DOS PESOS DE AGUA 

La vieja Remigia sujeta el aparejo, alza la pequeña cara y dice: -Déle ese rial fuerte a las Animas pa que llueva, Felipa. Felipa fuma y calla. Al cabo de tanto oír lamentar la sequía levanta los ojos y recorre el cielo con ellos. Claro, amplio y alto, el cielo se muestra sin una mancha. Es de una limpieza desesperante. -Y no se ve ni an señal de nube -comenta. Baja entonces la mirada. Los terrenos pardos se agrietan a la distancia. Allá, al pie de la loma, un bohío. La gente que viva en él, y en los otros, y en los más remotos, estará pensando como ella y como la vieja Remigia. ¡Nada de lluvia en una sarta bien larga de meses! Los hombres prenden fuego a los pinos de las lomas; el resplandor de los candelazos chamusca las escasas hojas de los maizales; algunas chipas vuelan como pájaros, dejando estelas luminosas, caen y florecen en incendios enormes: todo para que ascienda el humo a los cielos, para que llueva... Y nada. Nada. -Nos vamos a acabar, Remigia –dice. La vieja comenta: -Pa lo que nos falta. La sequía había empezado matando la primera cosecha; cuando se hubo hecho larga y le sacó todo el jugo a la tierra, les cayo encima a los arroyos; poco a poco los cauces le fueron quedando anchos al agua, las piedras surgieron cubiertas de lamas y los pececillos emigraron corriente abajo. Infinidad de caños acabaron por agotarse, otros por tornarse lagunas, otros lodazales. Sedientos y desesperados, muchos hombres abandonaron los conucos, aparejaron caballos y se fueron con las familias en busca de lugares menos áridos. La vieja Remigia se resistía a salir. Algún día caería el agua; alguna tarde se cargaría el cielo de nubes; alguna noche rompería el canto del aguacero sobre el árido techo de yaguas. * * * Desde que se quedo con el nieto, después que se llevaron al hijo en una parihuela, la vieja Remigia se hizo huraña y guardadora. Pieza a pieza fue juntando sus centavos en una higüera con ceniza. Los centavos eran de cobre. Trabajaba en el conuquito, detrás de la casa; sembraba maíz y frijoles. El maíz lo usaba en engordar los pollos y cerdos; los frijoles servían para la comida. Cada dos o tres meses reunía los pollos más gordos y se iba a venderlos. Cuando veía un cerdo mantecoso, lo mataba; ella misma detallaba la carne y de las capas extraía la grasa; con está y con los chicharrones se iba también al pueblo. Cerraba el bohío, le encargaba a un vecino que le cuidara lo suyo, montaba al nieto en el potro bayo y lo seguía a pie. En la noche estaba de vuelta. Iba tejiendo su vida así, con el nieto colgado del corazón. -Pa ti trabajo, muchacho –le decía-. No quiero que pases calores, ni que te vayas a malograr como tu taita. El niño la miraba. Nunca se le oía hablar, y aunque apenas alzaba una vara del suelo, madrugaba con su machete bajo el brazo y el sol le salía sobre la espalda, limpiando el conuco. La vieja Remigia tenia sus esperanzas. Veía crecer el maíz, veía florecer los frijoles; oía el gruñido de sus puercos en la pocilga cercana; contaba las gallinas al anochecer, cuando subían a los palos. Entre días descolgaba la higüera y sacaba los cobres. Había muchos, llegó también monedas de plata y de todos tamaños. Con temblores en las mano, Remigia acariciaba su dinero y soñaba. Veía al muchacho en tiempo de casarse, bien montado en brioso caballo alazano, o se lo figuraba tras un mostrador, despachando botellas de ron, varas de lienzo, libras de azúcar. Sonreía, tornaba a guardar su dinero, guindaba la higüera y se acercaba al nieto, que dormía tranquilo. Todo iba bien. Pero sin saberse cuándo ni cómo se presento aquella sequía. Pasó un mes sin llover, pasaron dos, pasaron tres. Los hombres que cruzaban por delante de su bohío la saludaban diciendo: -Tiempo bravo Remigia. Ella aprobaba en silencio. Acaso comentaba: -Prendiendo velas a las Animas pasa esto. Pero no llovía. Se consumieron muchas velas y se consumió también el maíz en sus tallos. Se oía crujir los palos; se veían enflaquecer los caños de agua; allá arriba se apelotonaban manchas grises; bajaban de las lomas vientos húmedos, que alzaban montones de polvo. -Esta noche si llueve, Remigia –aseguraban los hombres que cruzaban. -¡Por fin! Va a ser hoy –decía una mujer. -Ya está casi cayendo –confiaba un negro. La vieja Remigia se acostaba y rezaba: ofrecía más velas a las Animas y esperaba. A veces le parecía sentir el roncar de la lluvia que descendía de las altas lomas. Se dormía esperanzada; pero el cielo amanecía limpio como ropa de matrimonio. Comenzó la desesperación. La gente estaba ya transida y la propia tierra quemaba como si despidiera llamas. Todos los arroyos cercanos habían desaparecido; toda la vegetación de las lomas había sido quemada. No se conseguía comida para los cerdos; los asnos se alejaban en busca de mayas; las reses se perdían en los recodos, lamiendo raíces de árboles; los muchachos iban a distancias de medio día a buscar latas de agua; las gallinas se perdían en los montes, en procura de insectos y semillas. -Se acaba esto, Remigia. Se acaba –lamentaban las viejas. Un día, con la fresca del amanecer, pasó Rosendo con la mujer, los dos hijos, la vaca, el perro y un mulo flaco cargado de trastos. -Yo no aguanto, Remigia; a este lugar le han hecho mal de ojo. Remigia entró en el bohío, buscó dos monedas de cobre y volvió. -Tenga; préndale esto de velas a las Animas en mi nombre –recomendó. Rosendo cogió los cobres, los miró, alzó la cabeza y se cansó de ver cielo azul. -Cuando quiera, váyase a Tavera. Nosotros vamos a parar un rancho allá, y dende ágora es suyo. -Yo me quedo, Rosendo. Esto no puede durar. Rosendo volvió el rostro. Su mujer y sus hijos se perdían ya en la distancia. El sol parecía incendiar las lomas remotas. * * * El muchacho se había puesto tan oscuro como un negro. Un día se le acercó: -Mama, uno de los puerquitos parece muerto. Remigia se fue a la pocilga. Anhelantes, resecas las trompas, flacos como alambres, los cerdos gruñían y chillaban. Estaban apelotonados, y cuando Remigia los espantó vio restos de un animal. Comprendió: el muerto había alimentado a los vivos. Entonces decidió ir ella misma en busca de agua para que sus animales resistieran. Echaba por delante el potro bayo; salía de madrugada y retornaba a medio día. Incansable, tenaz, silenciosa, Remigia se mantenía sin una queja ya sentía menos peso en la higüera; pero había que seguir sacrificando algo para que las Animas tuvieran piedad. El camino hasta el arroyo más cercano era largo; ella lo hacia a pie, para no cansar la bestia. El potro bayo tenia las ancas cortantes, el pescuezo flaco, y a veces se le oían chocar los husos. El éxodo continuaba. Cada día se cerraba un nuevo bohío. Ya la tierra parda se resquebrajaba; ya sólo los espinosos cambronales se sostenían verdes. En cada viaje el agua del arroyo era más escasa. A la semana había tanto lodo como agua ; las dos semana el cause era como un viejo camino pedregoso, donde refugia el sol. La bestia, desesperada, buscaba donde ramonear y batía el rabo para espantar las moscas. Remigia no había perdido la fe. Esperaba las señales de lluvia en el alto cielo. -¡Animas del Purgatorio! –clamaba de rodillas-.¡Animas del Purgatorio! Nos vamos a morir achicharrados si ustedes no nos ayudan! Días después el potro bayo amaneció tristón e incapaz de levantarse; esa misma tarde el nieto se tendió en el catre, ardiendo en fiebre. Remigia se echó afuera. Anduvo y anduvo, llamando en los distantes bohíos, levantando los espíritus. -Vamos a hacerle un rosario a San Isidro –decía. -Vamos a hacerle un rosario a San Isidro –repetía Salieron una madrugada de domingo. Ella llevaba el niño en brazos. La cabeza del muchacho, cargada de calenturas, pendía como un bulto del hombro de su abuela. Quince o veinte mujeres, hombres y niños desarrapados, curtidos por el sol, entonaban cánticos tristes, recorriendo los pelados caminos. Llevaban una imagen de la Altagracia; le encendían velas; se arrodillaban y elevaban ruegos a Dios. Un viejo flaco, barbudo, iba delante golpeándole el esternón con la mano descarnada, mirando a lo alto y clamando: ¡San Isidro Labrador! ¡San Isidro Labrador! Trae el agua y quita el sol, San Isidro Labrador! Sonaba ronca la voz del viejo. Detrás, las mujeres plañían y alzaban los brazos. * * * Ya se habían ido todos. Pasó Rosendo, pasó Toribio con una hija medio loca; pasó Felipe; pasaron otros y otros. Ella les dio a todos para velas. Pasaron los últimos, una gente a quienes no conocía; llevaban un viejo enfermo y no podían con su tristeza; ella les dio para velas. Se podía tender la vista sin tropiezos y ver desde la puerta del bohío el calcinado paisaje con las lomas peladas al final; se podían con su tristeza; ella les dio para velas. Se podía tender la vista sin tropiezos y ver desde la puerta del bohío el calcinado paisaje con las lomas peladas al final; se podían ver los cauces secos de los arroyos. Ya nadie esperaba lluvia. Antes de irse los viejos juraban que Dios había castigado el lugar y los jóvenes que tenía mal de ojo. Remigia esperaba. Recogía escasas gotas de agua. Sabía que había que empezar de nuevo, porque ya casi nada quedaba en la higüera, y el conuco estaba pelado como un camino real. Polvo y sol; sol y polvo. La maldición de Dios, por la maldad de los hombres, se había realizado allí; pero la maldición de Dios no podía acabar con la fe de Remigia. * * * En un rincón del Purgatorio, las Animas, metidas de cintura abajo entre las llamas voraces, repasaban cuentas. Vivían consumidas por el fuego, purificándose; y, como burla sangrienta, tenían potestad para desatar la lluvia y llevar el agua a la tierra. Una de ellas, barbuda, dijo: - ¡Caramba! ¡La vieja Remigia, de Paso Hondo, ha quemado ya dos pesos de velas pidiendo agua! Las compañeras saltaron vociferando: - ¡Dos pesos, dos pesos! Alguna preguntó: - ¿Por qué no se le ha atendido, como es costumbre? - ¡Hay que atenderla! –rugió una de ojos impetuosos. - ¡Hay que atenderla! –gritaron las otras. Se corrían la voz, se repetían el mandato: - ¡Hay que mandar agua a Paso Hondo! ¡Dos pesos de agua! - ¡Dos pesos de agua a Paso Hondo! - ¡Dos pesos de agua a Paso Hondo! Todas estaban impresionadas, casi fuera de sí, porque nunca llegó una entrega de agua a tal cantidad; ni siquiera a la mitad, ni aún a la tercera parte. Servían una noche de lluvia por dos centavos de velas, y cierta vez enviaron un diluvio entero por veinte centavos. - ¡Dos pesos de agua a Paso Hondo! -rugían. Y todas las animas del Purgatorio se escandalizaban pensando en el agua que había que derramar por tanto dinero, mientras ellas ardían metidas en el fuego eterno, esperando que la suprema gracia de Dios las llamara a su lado. * * * Abajo, en Paso Hondo, se nubló el cielo. Muy de mañana Remigia miró hacia oriente y vio una nube negra y fina, tan negra como una cinta de luto y tan fina como la rabiza de un fuete. Una hora después inmensas lomas de nubes grises se apelotonaron, empujándose, avanzado, ascendiendo. Dos horas más tarde estaba oscuro como si fuera de noche. Llena de miedo, con el temor de que se hiciera tanta ventura, Remigia callaba y miraba. El nieto seguía en el catre, calenturiento. Estaba flaco, igual que un sonajero de huesos. Los ojos parecían salirle de cuevas. Arriba estalló un trueno. Remigia corrió a la puerta. Avanzando como caballería rabiosa, un frente de lluvia venía de las lomas sobre el bohío. Ella sonrió de manera inconsciente; se sujetó las mejillas, abrió desmesuradamente los ojos. ¡Ya estaba lloviendo! Rauda, pesada, cantando broncas canciones, la lluvia llegó hasta el camino real, resonó en el techo de yaguas, saltó el bohío, empezó a caer en el conuco. Sintiéndose arder, Remigia corrió a la puerta del patio y vio descender, apretados, los hilos gruesos de agua; vio la tierra adormecerse y despedir un vaho espeso. Se tiró afuera, radiosa. - ¡Yo sabía, yo no lo sabía, yo lo sabía! –gritaba a voz en cuello. - ¡Lloviendo, lloviendo! –clamaba con los brazos tendidos hacia el cielo-. ¡Yo sabía! De pronto penetró en la casa, tomó al niño, lo apretó contra su pecho, lo alzó, lo mostró a la lluvia. - ¡Bebe, muchacho; bebe, hijo mío! ¡Mira agua, mira agua! Y sacudía al nieto, lo estrujaba; parecía querer meterle dentro del espíritu fresco y disperso del agua. * * * Mientras afuera bramaba el temporal, soñaba adentro Remigia. - Ahora- se decía-, en cuanto la tierra se ablande siembro batata, arroz tresmesino, frijoles y maíz. Todavía me quedan unos cuartitos con qué comprar semillas. El muchacho se va a sanar. ¡Lastima que la gente se haya ido! Quisiera verle la cara a Toribio, a ver qué pensaría de este aguacero. Tantas rogaciones, y sólo me van a aprovechar a mí. Quizá vengan agora, cuando sepan que ya pasó el mal de ojo. El nieto dormía tranquilo. En Paso Hondo, por los secos cauces de los arroyos y de los ríos, empezaba a rodar agua sucia; todavía era escasa y se estancaba en las piedras. De las lomas bajaba roja, cargada de barro; de los cielos descendía pesada y rauda. El techo de yaguas se desmigajaba con los golpes múltiples del aguacero. Remigia se adormecía y veía su conuco lleno de plantas verdes, lozanas, batidas por la brisa fresca; veía los rincones llenos de dorado maíz, de frijoles sangrientos, de batatas henchidas. El sueño le tornaba pesada la cabeza y afuera seguía bramando la lluvia incansable. * * * Pasó una semana; pasaron diez días, quince… Surcaba el aguacero sin una hora de tregua. Se acabaron el arroz y la manteca; se acabó la sal. Bajo el agua tomó Remigia el camino de Las Cruces para comprar comida. Salió de mañana y retornó a media noche. Los ríos, los caños de agua y hasta las lagunas se adueñaban del mundo, borraban los caminos, se metían lentamente entre los conucos. Una tarde pasó un hombre. Montaba mulo pesado. - ¡Ey, don! -llamó Remigia. El hombre metió la cabeza del animal pro la puerta. -Bájese pa que se caliente –invitó ella. La montura quedó a la intemperie. -El cielo se ta cayendo en agua –explicó él al rato. -Yo como usté dejaba este sitio tan bajito y me diba pa las lomas. -¿Yo dirme? No, hijo. Horita pasa este tiempo. -Vea -se extendió el visitante-, esto es una niega. Yo las he visto tremendas, con el agua llevándose animales, bohíos, matas y gente. Horita se crecen todos los caños que yo he dejado atrás, contimás que ta lloviendo duro en las cabezadas. -Jum… Peor que esto fue la seca, don. Todo el mundo le salió huyendo, y yo lo aguanté. -La seca no mata, pero esto fue la seca, don. Todo el mundo le salió huyendo, y yo la aguanté. -La seca no mata, pero el agua ahoga, doña. Todo eso –y señaló lo que él había dejado a la puerta- ta anegado. Como tres horas tuve esta mañana sin salir de un agua que me le daba en la barriga al mulo. El hombre hablaba con la voz pausada, y sus ojos grises, atemorizados, vigilaban el incesante caer de la lluvia. Al anochecer se fue. Mucho le rogó Remigia que no cogiera el camino con la oscuridad -Dispués es peor, doña. Van esos ríos y se botan… Remigia se fue a atender al nieto, que se quejaba débilmente. * * * Tuvo razón el hombre. ¡Que noche, Dios! Se oía un rugir sordo e inquietante; penetraban los reflejos de los relámpagos por las múltiples rendijas. El agua sucia entró por los quicios y empezó a esparcirse en el suelo. Bravo era el viento en la distancia, y a ratos parecía arrancar árboles. Remigia abrió la puerta. Un relámpago lejano alumbró el sitio de Paso Hondo. ¡Agua y agua! Agua aquí, allá, más lejos, entre los troncos escasos, en los lugares pelados. Debía descender de las lomas y en el camino real formaba un río torrentoso. -¿Será una nieja? –Se preguntó Remigia, dudando por vez primera. Pero cerró la puerta y entró. Ella tenía fe; una fe inagotable, más que lo había sido la sequía, más que lo sería la lluvia. Por dentro, su bohío estaba tan mojado como por fuera. El muchacho se encogía en el catre, rehuyendo las goteras. A media noche la despertó un golpe en una esquina de la vivienda. Se fue a levantar, pero sintió agua hasta casi las rodillas. Bramaba afuera el viento. El agua batía contra los setos del bohío. Entonces Remigia se lanzó del catre, como loca, y corrió a la puerta. ¡Qué noche, Dios; qué noche horrible! Llegaba el agua en golpes; llegaba y todo lo cundía, todo lo ahogaba. Resaltó otro relámpago, y el trueno desgajó pedazos de oscuro cielo. Remigia sintió miedo. - ¡Virgen Santísima! –Clamó-, ¡Virgen Santísima, ayúdame! Pero no era negocio de la Virgen, ni de Dios, sino las Animas, que allá arriba gritaban: - ¡Ya va medio peso de agua! ¡Ya va medio peso! * * * Cuando sintió el bohío torcerse por los torrentes, Remigia desistió de esperar y levantó al nieto. Se lo pegó al pecho; lo apretó, febril; luchó con el agua que le impedía caminar; empujó, como pudo, la puerta y se echó afuera. A la cintura llevaba el agua; y caminaba, caminaba. No sabía adónde iba. El terrible viento le destrenzaba el cabello, los relámpago verdeaban en la distancia. El agua crecía, crecía. Levantó más al nieto. Después tropezó y tornó a pararse. Seguía sujetando al niño y gritando: - ¡Virgen Santísima, Virgen Santísima! Se llevaba el viento su voz, y la esparcía sobre la gran llanura líquida. - ¡Virgen Santísima, Virgen Santísima! Su falda flotaba. Ella rodaba, rodaba. Sintió que algo le sujetaba el cabello, que le amarraban la cabeza. Pensó: - En cuanto esto pase siembro batata. Veía el maíz metido bajo el agua sucia. Hincaba las uñas en el pecho del nieto. -¡Virgen Santísima! Seguía ululando el viento, y el trueno rompía los cielos. Se le quedó el cabello enredado en un tronco espinoso. El agua corría hacia abajo, hacia abajo, arrastrando bohíos y troncos. Las Animas gritaban, enloquecidas: - ¡Todavía falta; todavía falta! ¡Son dos pesos, dos pesos de agua! ¡Son dos pesos de agua!

sábado, 9 de noviembre de 2019

CUARTO ENCUENTRO

Diario Reflexivo

03/11/019 

Al llegar al encuentro me encontré con la Coordinadora de la maestría la maestra Lucrecia Matos, donde nos decía que le hubiese tomado prestado a la profesora Flor Berenice para explicarnos varios puntos de la asignatura que ella va a impartir y como va hacer la distribución de la práctica, el horario y el tiempo.

Luego entro la maestra Flor Berenice con un caluroso saludo e hizo una retroalimentación y hubo lluvias de ideas donde decía que se iba a profundizar nada más en el enfoque cualitativo.

Empezó la exposición del grupo numero 4 bajo el tema El Diseño de la Investigación Cualitativa, después de que el grupo hizo su exposición la maestra aclaro y puntualizo sobre la Investigación Cualitativa, mas adelante nos entrego un proyecto de investigación que hubiésemos realizados, donde aclaraba que la mayoría de ellos eran cuantitativo y no cualitativo que había que mejorarlo.

En ese mismo encuentro hizo su exposición el grupo número 5 con el tema De las Normas APA.

Cerrando el grupo con un vídeo alusivo al tema.

Haciéndose la despedida, donde nos motivaba a seguir y que ella estaba dispuesta ayudarnos.  

TERCER ENCUENTRO


Diario Reflexivo 

27/10/019 

Iniciamos con la segunda parte de la película, la maestra puntualizo y dijo (sin palabras), luego el grupo numero 2 paso hacer su exposición bajo el tema Constructos Variables e Hipótesis, el grupo comenzó dando la conceptualización de los temas tratados, quedando muy bien  aclarado, donde mencionamos las características se hablo también de la clasificación de las hipótesis que son; hipótesis descriptiva, hipótesis  tipológicas, hipótesis relacionar y hipótesis explicativa o causales e hipótesis estadística.

La maestra hizo una pequeña intervención muy puntual luego siguió el grupo 3 que también expuso bajo el tema Decisiones de Diseños de Investigación Cualitativa, la exposición estuvo muy interesante y descriptiva.

Rápidamente la maestra enfatizo en alguno de los temas y todo quedo muy aclarado.
Para el cierre nos dio una hoja de sopa de palabras.

Sopa de Letras






  • Innovación: Es un cambio que introduce novedades, y que se refiere a modificar elementos ya existentes con el fin de mejorarlos, aunque también es posible en la implementación de elementos totalmente nuevos.
  • Hipótesis: Suposición hecha a partir de unos datos que sirve de base para iniciar una investigación o una argumentación.
  • Pregunta: Enunciado interrogativo que se emite con la intención de conocer algo u obtener alguna información.
  • Teoría: Conjunto de reglas, principios y conocimientos acerca de una ciencia, una doctrina o una actividad, prescindiendo de sus posibles aplicaciones prácticas.
  • Pertinencia: Es la oportunidad, adecuación y conveniencia de una cosa. Es algo que viene a propósito, que es relevante, apropiado o congruente con lo que se espera.
  • Metodología: Es el conjunto de procedimientos racionales utilizados para alcanzar el objetivo o la gama de objetivos que rige una investigación científica, una exposición doctrinal​ o tareas que requieran habilidades, conocimientos o cuidados específicos. 
  • Investigación: Es considerada una actividad orientada a la obtención de nuevos conocimientos y su aplicación para la solución a problemas o interrogantes de carácter científico
  • Instrumento: Objeto fabricado, simple o formado por una combinación de piezas, que sirve para realizar un trabajo o actividad, especialmente el que se usa con las manos para realizar operaciones manuales técnicas o delicadas, o el que sirve para medir, controlar o registrar algo.
  • Conclusión: Es una proposición al final de un argumento, después de las premisas.
  • Procedimiento: Es un conjunto de acciones u operaciones que tienen que realizarse de la misma forma, para obtener siempre el mismo resultado bajo las mismas circunstancias.
  • Taller Investigativo: Es un espacio para la reflexión, el debate y la confrontación, de ideas, de conocimientos y saberes que permitan la construcción colectiva de conceptos y teorías en torno al conocimiento, fortalecimiento y desarrollo del espíritu científico del estudiante.
  • Historia de Vida: Comprende todo lo que ha vivido una persona desde su nacimiento; sus pensamientos, su ideología, sus valoraciones, sus acciones, hasta la época tomada en consideración, que puede ser un momento de su vida o luego de su deceso, tomado en cuenta el contexto histórico, político, económico y social en que ella transcurre y las influencias que tuvieron en su toma de decisiones.
  • Entrevista: Es un diálogo entablado entre dos o más personas: el entrevistador interroga y el que contesta es el . La palabra entrevista deriva del latín que significa "Los que van entre sí". 
  • Grupo Focal: Es una técnica cualitativa de estudio de las opiniones o actitudes de un público, utilizada en ciencias sociales y en estudios comerciales.
  • Etnografía: Es una técnica de investigación social que estudia de manera sistemática la cultura de los diversos grupos humanos.



SEGUNDO ENCUENTRO

Diario Reflexivo 

20/10/019 

En esta segunda clase la maestra llego y saludo, luego se dirigió a explicar el siglo de la investigación                   .

Luego entro hacer su exposición el grupo 1 bajo el tema Investigación Social Cuantitativa  donde debatieron el tema, la maestra puntualizo sobre el mismo.

La maestra por su parte mostró una planteamiento del problema donde decía que primero se formulaba las ideas del problema, luego surgieron preguntas que fueron socializadas.
Procedimos a ver la primera parte de la película Una Estrella en la Tierra.  

Se hablo sobre la problemática de la investigación, como hacer un proyecto de investigación, fue muy debatido y aclarado por la maestra y escuchado por los estudiantes, finalizando con el cierre











PRIMER ENCUENTRO

Diario Reflexivo 

13/10/2019
Concepto de Investigación Cualitativa

En el primer día de clase la maestra coordinadora de la maestría con un muy caluroso aplauso donde hizo la presentación de la maestra de la materia que iba a impartir Metodología de la Investigación aplicada a la Psicología Escolar la Dra. Flor Berenice fortuna, fue muy acogida por nosotros, ya formalmente la Dra. Flor Berenice Fortuna hiso una auto presentación sencilla como ella.

Luego rápidamente hablo del programa de la asignatura  luego explico de los enfoque donde decía que eran tres el cuantitativo cualitativo y el mixto el cual puntualizo en el cuantitativo y cualitativo luego observamos la diapositiva acorde con el tema y fueron lluvia de idea, asigno los temas de exposición del grupo 1 y 2.

 Cerramos con la observación de dos frases.

“Por investigación cualitativa entendemos cualquier tipo de investigación que produce resultados a los que no se ha llegado por procedimientos estadísticos y otro tipo de cuantificación. Puede referirse a investigaciones acerca de la vida de las personas, historias, comportamientos, y también al funcionamiento organizativo, movimientos sociales o relaciones e interacciones. Algunos de los datos pueden ser cuantificados pero el análisis en sí mismo es cualitativo” (Strauss y Corbin, 1990: 17).

“La investigación cualitativa se considera como un proceso activo, sistemático y riguroso de indagación dirigida, en el cual se toman decisiones sobre lo investigable en tanto se está en el campo de estudio” (Pérez Serrano, 1994a: 46).

“La investigación cualitativa es una actividad sistemática orientada a la comprensión en profundidad de fenómenos educativos y sociales, a la transformación de prácticas y escenarios socioeducativos, a la toma de decisiones y también hacia el descubrimiento y desarrollo de un cuerpo organizado de conocimientos” (Sandín Esteban, 2003: 123).

Preguntas y Repuestas







sábado, 2 de noviembre de 2019

martes, 22 de octubre de 2019

Metodología de la Investigación Cualitativa Aplicada

Objetivo: Este sitio web lo creé para subir información del ámbito educativo.
  
Profesora: Dra. Flor Berenice Fortuna
Coordinadora: Dra. Lucrecia Matos


Biografía de Santa Aurelia Encarnación Díaz



Mis estudios Universitarios los realice en la Universidad Central del Este del Municipio de San Juan de la Maguana, en la cual me gradué de Licenciatura en Educación Mención Ciencias Sociales. 

Realice una Especialidad en Lectura y Escritura en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) y otros estudios como el Diplomado en Neurociencias. Actualmente estoy cursando La Maestría en Psicología Escolar.